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Debo aclarar un par de conceptos que han sido mal entendidos, mal enseñados y mal usados, ya que esto es muy importante para entender este mensaje:
- La persona que ora, sin importar si es algún líder religioso famoso, tiene ningún poder sobre la voluntad de Dios. Nadie puede hacer que Dios “cambie de opinión”. No hay quien ora “más bonito” ni es correcto decir “a usted Dios sí lo escucha.”
- La oración en sí misma, tampoco tiene ningún poder sobre la voluntad de Dios.
El Poder habita única y exclusivamente en Dios. Y, a quienes somos sus hijos por haber puesto nuestra fe en Su Hijo Jesucristo y por reconocerlo como nuestro Dios, Rey, Señor y Salvador, nos ha dado la libertad para presentarnos ante Él y llevarle nuestras peticiones, precisamente para que Él pueda liberar Su Infinito Poder.
Ahora, pensemos por un momento: cuántas veces oramos al día?
Pueden ser oraciones cortas y sencillas que tal vez no sean consideradas “correctas” de acuerdo con las enseñanzas de Jesús respecto de cómo debemos orar. Pero a veces esas oraciones que no nos toman tanto tiempo, provocan un mayor impacto en nuestras vidas y/o en las vidas de aquellos por los que oramos.
- Cuál es la clave para que causen ese efecto en Dios?
- Qué hace que Dios manifieste Su Poder en respuesta a una oración?
Primero veamos algunas promesas relacionadas con este tema:
“4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. 5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.” (Salmos 37:4-5)
“14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1ª de Juan 5:14-15)
En estos breves pasajes Dios se “compromete” a demostrar Su Poder en respuesta a nuestras oraciones si es que cumplimos las condiciones que Él nos pide. (Elaborar)
Entonces sería bueno reflexionar cada vez que oramos si estamos cumpliendo con esos requisitos porque, de no hacerlo, no le permitiremos a Dios liberar Su Poder para actuar en respuesta a nuestras peticiones.
Por otra parte, la biblia también enseña que existen algunas “barreras” que impiden que Dios libere Su Poder cuando oramos:
Hagamos a un lado las razones obvias:
- No ser cristiano: “Jehová está lejos de los impíos; pero Él oye la oración de los justos” (Proverbios 15:29)
“9 El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.” (Proverbios 28:9)
“Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a éste oye.” (Juan 9:31)
- Ser cristiano, pero estar en pecado: “15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. 16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;” (Isaías 1:15-16)
- No conocer o no entender la voluntad de Dios: “14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1a a Corintios 2:14-16)
Pero hay otras causas que limitan el Poder de Dios para darnos lo que pedimos, aun si somos sus hijos, y si no hay en nosotros pecado, y aun si conocemos Su voluntad:
- Falta de devoción: (i.e. amor, fervor, veneración, respeto, reverencia, adoración) Particularmente en las oraciones del rey Davod podemos identificar esta actitud de devoción a Dios. “1 Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.” (Salmos 103:1-2)
¿Cómo empezamos normalmente nuestras oraciones?
- Motivos equivocados (no buscar la Gloria de Dios): “13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” (Juan 14:12-14)
“3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3)
- Falta de fe: “6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.” (Santiago 1:5-7)
CONCLUSIÓN
A veces esas oraciones cortas y sencillas están tan llenas de fe, pasión, súplica, convicción y certeza en que Dios nos escucha y permiten que nuestro Padre Celestial manifieste Su Amor, Misericordia, Compasión y Bondad en favor de Sus hijos.
Pero si en realidad deseamos que todas nuestras oraciones liberen el Poder de Dios, necesitamos orar con un corazón lleno de devoción, con pureza en nuestros motivos buscando únicamente la gloria de Dios, y con un corazón confiado sabiendo de antemano que nuestro Padre, por la intercesión de Su Hijo Jesucristo y la intervención de Su Santo Espíritu, nos concederá las peticiones de nuestro corazón si están alineadas con Su voluntad.