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En el sermón anterior estudiamos la tentación interna, la que proviene de lo más profundo de nuestro ser pero que podemos controlar para evitar pecar, pero, si se lo permitimos, confundirá nuestra mente y nos llevará cautivos a la ley del pecado que está en nuestros miembros.   (Romanos 7:23)

Así mismo, como lo hizo Pablo, tenemos que reconocer que quien decide pecar soy y que no puedo culpar a nadie más por ello.   (Génesis 3:10-13)

Pero la biblia también habla de otro tipo de tentación, una que proviene del exterior y que, a diferencia de la tentación interna, no hay forma de que podamos controlarla, es aquella con la que somos atacados constantemente y de muchas maneras.

Sin embargo, al igual que con la tentación interna, Dios no nos dejó solos e indefensos, sino que también nos dio la fórmula para poder vencer la tentación externa.

1No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”   (1ª a Corintios 10:13)

Debemos aclarar que el versículo NO dice que Dios “nos dará la tentación” en el sentido de que Él es Quien la envía. Esa interpretación va en contra de las enseñanzas de las Escrituras que declaran que tenemos un Dios Santo que no convive ni tolera el pecado ni la maldad. La interpretación correcta es que Dios, en Su Omnisciencia, sabe cómo y cuándo vamos a ser tentados, entonces Él ya tiene preparada una salida para que, si le hacemos caso a Su Santo Espíritu, evitemos ser vencidos por la tentación y caigamos en pecado.   {Cf. Santiago 1:13}

Por otra parte, en el pasaje central, Dios nos dice Su Plan para que podemos soportar y vencer las tentaciones externas, y nos advierte con toda claridad de dónde vienen:

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas (i.e. métodos, engaños, estrategias, trucos, emboscadas) del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”   (Efesios 6:10-12)

¿Quién provoca las tentaciones externas? (Mateo 4:3) (Cf. 1ª a Tesalonicenses 3:5)

Es muy natural que culpemos a alguien más por nuestros pecados. Por eso, en el milenio, satanás será atado y así no podremos, como Eva, usarlo como pretexto para pecar. {Cf. Apocalipsis 20:1-3} Mientras ese tiempo llega, para estar preparados contra sus ataques, debemos saber cómo actúa, es decir, cómo nos tienta el diablo:

  1. NOS HACE CREER QUE NOS FALTA ALGO: Dirigirá nuestra atención hacia algo que no tenemos para que no pongamos nuestra atención en todo lo que sí tenemos.

 

  1. NOS HACE CREER QUE MERECEMOS ALGO: Cuando hemos sufrido por algún tiempo nos dice que ya merecemos un descanso, o algún bien material por nuestro esfuerzo y, porque hemos trabajado mucho, pensamos que “ya nos lo merecemos”.

 

  1. NOS HACE DESEAR LO QUE TIENEN LOS DEMÁS: Ningún bien material, por más abundante que sea en nuestra vida, nos dará la verdadera felicidad y satisfacción para sentirnos completos.

 

  1. ESCOGE EL MOMENTO MÁS OPORTUNO PARA TENTARNOS, CUANDO SABE QUE SOMOS MÁS VULNERABLES: (Mateo 4) Sabe nuestras áreas más débiles y nos ataca sobre todo cuando estamos tristes. enojados, cansados, desesperados, solos, ociosos.

 

  1. CREA DUDAS EN NUESTRA MENTE PARA QUE DESOBEDEZCAMOS A DIOS: Cree usted en TODA la Palabra de Dios? Si hay un solo pasaje en el que usted no está absolutamente convencido de que es la Verdad de Dios o, si omite en su mente los pasajes que hablan de ese pecado que usted no ha podido erradicar de su vida o si ha usado un pasaje para tratar de justificar su pecado, satanás también lo sabrá y se lo recordará para hacerle dudar a fin de alejarlo del Camino de Dios.

CONCLUSIÓN

Respecto de las tentaciones internas, sabemos que la lucha es contra nuestros propios deseos pecaminosos, la concupiscencia. Pero, si somos cristianos, tenemos al Espíritu Santo morando en nuestro interior y, si escuchamos Su voz, venceremos la tentación y no pecaremos. Debemos evitar que pasen de nuestro corazón a nuestra mente.

En lo que respecta a las tentaciones externas, lo primero que debemos comprender es que estamos luchando contra espíritus malignos gobernados por satanás y que son más poderosos que nosotros, así que, para vencerlos, necesitamos entender cómo actúa el diablo a fin de estar preparados para resistir sus ataques, y, con el Poder del Espíritu Santo y Su armadura, vencer las tentaciones y no pecar.

16 Digo, pues: Andad (i.e. rodearse de, caminar con, ir en el mismo sentido, comportarse como, ocuparse de, acompañar, seguir, vivir) en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”   (Gálatas 5:16-17)

Cuando usted piense que le hace falta algo, es decir, que no está satisfecho con lo que Dios le ha dado, o si cree merecer algo, o si siente envidia por lo que tienen los demás, entienda que es el diablo quien ha puesto esos pensamientos en su mente. Evite estar ocioso, triste, enojado o solo. Y acepte por fe, que TODO lo que dice Dios en Su Palabra, ES LA VERDAD en la que debemos vivir.

 

 

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