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En el mundo se escuchan varias falsas enseñanzas acerca de la muerte o de la vida después de la muerte, que contradicen lo que enseñan las Sagradas Escrituras:

  • La aniquilación: Esta creencia sostiene que la muerte es el fin de la existencia.
  • El sueño del alma: Dicen que el alma permanece dormida hasta su resurrección y se basan en el pasaje de (1ª a Tesalonicenses 4:13)   Pero la expresión “los que duermen” se refiere al estado temporal de nuestro cuerpo físico mientras está muerto, y no a la condición de nuestra alma.
  • El purgatorio: Habla de un lugar al que las almas de los muertos van para ser purificadas antes de poder llegar al cielo. Esta falsa doctrina niega que el sacrificio de Cristo haya sido suficiente, y que es necesario que el ser humano siga sufriendo mientras es “purificado” para poder entonces “ingresar” al cielo.   (Hebreos 9:27)

Ninguna de estas falsas ideas tiene sustento bíblico, sino que se basan en filosofías humanas que buscan un pretexto para no creer en lo que dice Dios en Su Palabra.

Así que es prudente asegurarnos de estar preparados para entender y estar seguros de cuál es nuestro destino eterno al morir físicamente.

Primero analicemos: ¿Qué sucede cuando mueren los creyentes en Cristo?

  • Las almas de los creyentes van de inmediato al Cielo: Hablar de la muerte no es muy agradable, pero para el creyente es un acontecimiento que no produce temor alguno porque está seguro de que gozará de la vida eterna en la Presencia del Señor Jesús inmediatamente después de que su corazón deje de latir. Eso es lo que Dios dice en Su Palabra:

Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.”      (2ª a Corintios 5:6-8)

Aquí el apóstol Pablo asegura a los creyentes que en el mismo instante en que nuestro cuerpo se ha convertido en polvo, nuestra alma va a la Presencia del Señor. (Eclesiastés 12:7)   Esto va en perfecta armonía con lo que Jesús nos ha prometido:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”   (Juan 14:1-3)

Así que los creyentes podemos vivir sin temor a morir y confiados acerca de nuestro destino eterno porque está basado en el sacrificio expiatorio que Jesucristo hizo, y no en nuestras obras, ni en nuestra religiosidad, ni en nuestras buenas intenciones.

Ahora analicemos: ¿Qué sucede cuando mueren los que no creyeron en Cristo?

  • Las almas de los no creyentes van de inmediato al Hades: 22 … y murió también el rico, y fue sepultado. 23Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos…”   (Lucas 16:22b-23a)

:La biblia es muy clara: Todo ser humano ha pecado, imposibilitado de ser lo suficientemente bueno, y por ello está condenado a la muerte espiritual eterna:

20 Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.”   (Eclesiastés 7:20)

“b-22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él (i.e. Jesucristo). Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, … 23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”   (Romanos 3:22-23; 6:23)

Y los seres humanos que rehúsan creer en Jesús para que Él perdone sus pecados, están condenados por su propia decisión:

 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. … 36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”   (Juan 3:18, 36)

Por lo tanto, irán directo al Hades que es un lugar de tormento en el que estarán sufriendo mientras llega su juicio final.   (Lucas 16:19-26) {Cf. Apocalipsis 20:13-15}

En resumen…

Los creyentes en Cristo tendremos un cuerpo resucitado que se unirá con nuestro espíritu para estar en el cielo para siempre:

16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”   (1ª a Tesalonicenses 4:16-17)

Mientras que los cuerpos de los que rehusaron creer y confesar a Jesús como su Dios, Rey, Señor y Salvador, también serán resucitados, pero para que junto con su alma comparezcan ante el juicio del Gran Trono Blanco y sean lanzados al lago de fuego donde conscientemente estarán sufriendo por toda la eternidad.

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.”   (Daniel 12:2)

24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. 25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. … 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”   (Juan 5:24-25, 29) {Cf. Lucas 10:38-42} {Cf. Marcos 10:18; Lucas 18:19}

CONCLUSIÓN

Toda persona debe estar preparada para morir. Y solo existe una manera de estar bien preparado, y esta es, arrepentirse de sus pecados, de la vida que ha vivido, y confesar por fe que Jesús ha resucitado y está sentado a la Diestra del Padre.

Así que, después de escuchar este sermón le pregunto:

¿Siente temor porque sabe a dónde irán sus seres queridos que aún no son cristianos, o incertidumbre por su propio destino eterno?

Si ha aceptado y confesado a Jesús como su Salvador, no debe haber temor alguno porque ya está preparado para morir. Pero si aún no es salvo, espero que reflexione mientras aún respira y tome la decisión correcta que lo preparará para morir en paz y con la certeza de que irá inmediatamente a la Presencia de Su Creador y vivirá con Él por la eternidad.

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