Back to series
Primero estudiaremos este tema en su aplicación en la vida de la pareja, y después en cuanto a la vida de cada persona, para llegar juntos a la misma conclusión del significado de la expresión “la mente de Cristo.”
“16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1ª a Corintios 2:16)
Toda persona, de preferencia a la edad más temprana posible, debería conocer y reconocer que el plan de Dios, Su diseño en cuanto a las relaciones entre los seres humanos, es perfecto, como todo lo que Él hace. Y ese plan o diseño también tiene características eternas porque así lo planeó desde antes de la fundación del mundo.
¿Por qué es esto tan importante y trascendente? Porque si lo supiéramos antes de comprometernos con alguien para casarnos, Dios nos ayudaría a darnos cuenta si esa persona es la que Él eligió para ser nuestra pareja por el resto de nuestra vida. Así que, ¿cuál es ese plan y diseño de Dios para la pareja?:
“18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. … 23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. “24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Génesis 2:18, 23-24)
Primero notemos el término “ayuda idónea”. La palabra que se traduce “ayuda” no tiene ninguna otra acepción, o traducción o aplicación. No se puede cambiar por consejera, socia, aliada ni mucho menos, líder o guía.
La segunda parte es aún más importante. El plan y diseño de Dios es que “el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Este versículo es tan claro y contundente que casi no requiere explicación alguna. Sin embargo, vale la pena aclarar la expresión: “dejará”. Primero, la instrucción es para ambos, tanto el hombre como la mujer, deben dejar a sus padres. Pero no habla de abandono, sino de salir de su casa para habitar juntos. Y esto tiene que ver también con que antes de buscar el consejo de nuestros padres, como normalmente lo hacemos mientras vivimos con ellos, ahora busquemos primero el consejo de Dios.
Y la tercera parte es tal vez la que menos se entiende o se analiza: “serán una sola carne” significa ser un mismo cuerpo y eso lo veremos con toda claridad en el pasaje de Efesios que analizaremos más tarde. La implicación es que ninguno de los dos hará algo que afecte o lastime al otro. Y, para ambos, en contexto con la porción anterior, significa que, para el varón, su mujer es ahora su prioridad ANTES que sus padres y sus hijos, al igual que para la mujer, su esposo es su prioridad ANTES que nadie más. Ahora, este no es un pasaje solamente del antiguo testamento:
“ 4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, 5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” (Mateo 19:4-6) {Cf. Romanos 1:26-27; 1ª a Corintios 6:9-11}
Jesús añade: “no son ya más dos, sino una sola carne”. Es decir, nadie ni nada debe separarlos, incluyendo por supuesto, la interacción con los padres o familiares de cada uno. Por tanto, si el esposo o la esposa anteponen a sus propios padres o familiares antes que a su pareja, están yendo en contra del plan y diseño de Dios y, por lo tanto, podrían ocasionar que eso terminara separándolos y que Dios no pueda bendecir su matrimonio por estar en desobediencia a lo que Él ordenó.
Veamos los siguientes pasajes para entender más acerca de “la mente de Cristo.”:
“3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” (1ª Corintios 11:3)
“22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.” (Efesios 5:22-24)
El plan, diseño y orden que estableció Dios es perfectamente claro: Cristo Es la Cabeza del hombre, y el hombre es la cabeza de la mujer. Esto implica que el marido nunca tomará una decisión sin antes consultar lo que dice “su Cabeza”, es decir, Cristo. Dicho de otra forma, es como si el marido tuviera “la mente de Cristo.” Y la mujer se sujeta y está sumisa a su marido porque él se está dejando guiar por Cristo así que, cuando ella obedece, está realmente obedeciendo a Cristo. Y lo mismo aplica con los hijos:
“1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. 4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:1-4)
Los hijos también deben estar sujetos, sumisos, y obedecer a su papá y a su mamá “en el Señor”, confiando en que la forma en que los educan, guían, aconsejan y disciplinan, viene directamente de Cristo.
Pero es muy importante la última parte. Si nos enojamos y gritamos o amenazamos a nuestros hijos (algo que nuestro Padre Celestial jamás hará) nuestra mente tomará el control de nuestras emociones y “provocaremos a ira a nuestros hijos.” En esas circunstancias, obviamente, no estamos siendo guiados por la mente de Cristo.
¿Y qué hay de los que no están casados o son viudos? (1ª a Corintios 2:16)
Los creyentes estamos espiritualmente “casados con Cristo”. (Efesios 5:23-24) Él Es la Cabeza de la iglesia y debemos permitir que Él tome al control de nuestra mente y depender totalmente de Su dirección para todas nuestras decisiones.
CONCLUSIÓN
¿Cómo puedo estar seguro de estar usando la mente de Cristo?
“Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; 2 Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. 3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; 4 Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres. 5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. 7 No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; 8 Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.” (Proverbios 3:1-8)
Confía en Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia, significa, escucha, cree y obedece lo que Dios te dice en Su Palabra. Eso fue lo que hizo Jesús. Y eso es lo que significa que tenemos la mente de Cristo, porque pensamos como Él, razonamos como lo haría Él, creemos como creía Él, y obedecemos como Él obedeció.
Solo queda preguntarnos: Si tenemos la mente de Cristo: ¿Qué tanto la usamos?