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“1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;” (Romanos 5:1)
Este versículo se interpreta literalmente haciéndonos saber que al aceptar y confesar por fe que Jesús Es Dios y nuestro Salvador, (Romanos 10:9-10) fuimos declarados justos y por ello, estamos en paz con Dios Padre.
Pero, ¿Qué debiera suceder en la vida del nuevo creyente después de ser justificado? O dicho de mejor forma: ¿Qué espera Jesús que hagamos por Él y para Él después de que Él derramó Su Sangre en la cruz para limpiarnos de todos nuestros pecados para que podamos presentarnos como justos ante Su Padre?
La Epístola de Santiago ahonda en este tema. Santiago, cuyo nombre original es Jacobo, medio hermano de Jesús y quien también fue el líder en la iglesia de Jerusalén (Marcos 6:3; Gálatas 1:19; 2:9) quien no creía en Jesús como el Mesías, (Juan 7:5) hasta que lo vio resucitado (Hechos 1:13-14) escribió, guiado por el Espíritu Santo:
“14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.”20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 25 Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” (Santiago 2:14-26)
Este pasaje no es de fácil interpretación, por ello es necesario desmenuzarlo para comprender sus enseñanzas de tal forma que podamos aplicarlas a nuestra vida.
- “14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”
Santiago NO está diciendo que las obras son necesarias para la salvación, sino que la fe verdadera producirá obras de amor y concluye que, si la fe de alguien NO produce ninguna obra, entonces esa fe está muerta o, más bien, nunca existió.
- ”18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”
Es IMPOSIBLE demostrar que tenemos fe si nos quedamos quietos, sin hacer absolutamente nada por Dios y para Dios y para nuestros prójimos, y mayormente para los hermanos en la fe (vss. 15-16) y los de nuestra casa. La única forma de demostrar que en realidad tenemos fe, es permitiendo que el Espíritu Santo haga obras a través de nosotros.
“9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. 10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” (Gálatas 6:9-10)
“8 porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” (1ª a Timoteo 5:8)
- ”19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.”
La enseñanza de este versículo es importantísima. Si decimos creer en Jesucristo como nuestro Dios, Rey, Señor y Salvador, pero no hacemos NADA más después de haber puesto nuestra de en Jesús y ser justificados: ¿Qué nos distingue de los no creyentes y de los mismos demonios? ¿Cómo demostramos que somos “diferentes”?
- ”20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 25 Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.”
Cuando Santiago pregunta: ¿quieres saber? Es porque está por darnos la explicación que sustenta toda la verdad bíblica que Dios está tratando de enseñarnos. Que, si nuestra fe no se demuestra en obras, nunca tuvimos fe verdadera. Tanto Abraham, como Rahab y como muchos otros personajes en la biblia, demostraron con hechos su fe. Noé, Moisés, Josué, Elías, Eliseo, Daniel, Pablo y muchos otros (Hebreos 11) pudieron obedecer a Dios, cumplir Sus propósitos y pasar a la historia como verdaderos creyentes, porque la fortaleza de su fe los motivó, los sostuvo y entonces el Espíritu Santo obró a través de ellos y los llevó a la victoria.
CONCLUSIÓN
La fe sin obras … no es fe. Está muerta. Tal vez solo fue una emoción pasajera. O no comprendiste realmente lo qué significaba poner tu fe en Cristo. O en ese momento tus sentimientos nublaron tu entendimiento. Y si es así, realmente nunca tuviste fe.
Pero si tú estás totalmente seguro de haber aceptado y confesado a Jesús como tu Dios, Rey, Señor y Salvador, y que por tu fe has sido justificado, Dios te pregunta:
¿Cómo me vas a demostrar que tu fe no está muerta?
“1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. … 6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:1-2, 6)