“8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;” (Hebreos 11:8-9) {Cf. Génesis 12:1-3}
En situaciones en las que Dios está probándonos, Él nos enseñará nuevas y más profundas verdades acerca de Quién es Él, Sus propósitos, y Sus promesas. Aunque durante las situaciones dolorosas nos sintamos apremiados, todas esas dificultades siempre están diseñadas y planeadas para nuestro beneficio.
Desde la perspectiva humana. Los tiempos de prueba pueden ser desconcertantes porque no podemos ver cómo algo bueno puede resultar de una situación difícil o inesperada. Consideremos el mandamiento de Dios a Abraham de que sacrificara a el hijo que tanto esperaba y sobre del cuál descansaban todas las promesas de Dios respecto a una descendencia incontable. (Génesis 22:1-10) Abraham pudo haber pensado lo siguiente:
- Señor, esto es irrazonable. “Yo amo a mi hijo más que a nada en el mundo. Cómo puedes pedirme algo así?”
- No es el momento adecuado. “Por qué ahora Señor? Mi hijo aún es joven. Además no ha tenido descendencia.”
- Es injusto. “No es justo que me pidas esto. Acaso no dejé mi casa y mi parentela por seguirte a Ti?”
- Es insoportable. “Esto es demasiado difícil para mí. No podré soportar esta pena”
Conocemos la historia, Abraham se negó a permitir que alguno de esos pensamientos ocupara su mente. En vez de ello, él confió en Dios. La prueba de su fe demostró una devoción inquebrantable y su absoluta fe y aceptación del plan de Su Señor.
Sabiendo de antemano las circunstancias que nos harán crecer espiritualmente, nuestro Padre nos pide que ejercitemos nuestra fe y elijamos seguir Sus planes y Sus caminos. Recordar que Su amor es eterno, así como traer a la memoria todas las ocasiones en que Él nos ha librado de algún mal, o nos a concedido alguna petición, o nos ha bendecido inesperadamente, nos ayudará a confiar que Él sabe lo que es mejor. Podemos estar seguros de que Dios nunca se equivoca, nunca comete errores, al contrario, siempre está al pendiente del bienestar de cada uno de Sus hijos.
Imagina el gozo de Abraham cuando vio que Dios había provisto de un carnero para el sacrificio, en lugar de su hijo Isaac. (Génesis 22:10-18) Nosotros recibiremos esa misma clase de recompensas de gozo espiritual si nos mantenemos firmes en nuestra fe en Él.
Responderás de la misma manera que lo hizo Abraham cuando enfrentes tu siguiente prueba, obedeciendo a Dios, demostrándole una total entrega y devoción?