“17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2ª a Corintios 5:17) {Cf. Juan 1:12-13}
Este versículo nos crea varias preguntas:
Si usted es cristiano: ¿en verdad se siente como alguien “nuevo” diferente a los que no son creyentes? ¿En qué se diferencia de los que no son cristianos?
¿Qué cosas viejas ha usted dejado de hacer, o qué cosas viejas sigue cargando?
ESTAR EN CRISTO SIGNIFICA QUE:
I. SOMOS PROPIEDAD DEL ESPÍRITU SANTO: (1ª a Corintios 6:19-20)
No podemos hacer nada que Dios no vea porque Su Espíritu Santo, al ser Dios es Omnipresente y por ello SIEMPRE está en y con nosotros. (Salmos 139:7-12)
“16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:17) {Cf. 1ª a Corintios 6:17}
Al igual que los versículos anteriores, podemos derivar algunas preguntas:
¿Qué entiende por “glorificar a Dios en vuestro cuerpo, y en vuestro espíritu”?
¿Está haciendo algo indebido o algo que pudiera dañar su espíritu o su cuerpo?
II. HEMOS SIDO LIBERTADOS DE LA ESCLAVITUD DEL PECADO PARA SER SIERVOS DE LA JUSTICIA:
“6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” (Romanos 6:6) {Cf. Romanos 6:11-14, 17-18}
¿Es usted siervo de la justicia? Es decir que, solo hace aquello que es justo para Dios?
Al crucificar nuestro cuerpo el viejo hombre muere y nace una “nueva criatura”. Esto quiere decir que hemos sido libertados de la esclavitud del pecado.
III. NOS HAN DADO EL PODER PARA VIVIR EN JUSTICIA Y SANTIDAD:
“22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4:22-24) {Cf. Mateo 19:16-17}
Vivir una vida justa y santa solo es posible si entendemos que nuestro viejo hombre, nuestra forma de vivir antes de venir a Cristo (hábitos, forma de pensar y de hablar, nuestro sentido del bien y del mal, nuestra amistad con el mundo, lugares que frecuentamos), HA MUERTO, y si tomamos la decisión de despojarnos de esa vieja vestidura, crucificamos nuestro cuerpo de pecado, y renovamos nuestra mente para ver y entender todo como algo que nunca antes habíamos visto, como lo haría un niño recién nacido, y puedo hacerlo por el Espíritu Santo que mora en mí.
Estar en Cristo significa entonces que “mi yo” ha muerto y he renacido con la única misión de permitir a Jesús seguir viviendo en este mundo a través de mí, para que Él pueda continuar y cumplir el Ministerio que empezó al venir a este mundo.
O estoy “en mí” o, estoy “en Cristo” (Juan 17:20-23)
O soy esclavo de mí mismo, o soy siervo de Cristo . (Lucas 9:23)