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Si únicamente tuviéramos la naturaleza humana por ser descendientes de Adán, en un estatus carnal y caído en pecado, no tendríamos acceso a la sabiduría, justificación, santificación y redención que recibimos al aceptar y confesar a Jesús como nuestro Dios, Rey, Señor y Salvador, y, por medio de Él alcanzar la salvación y ser adoptados por nuestro Padre celestial, nuestra Fuente de Vida, y en vez de tener una naturaleza carnal tener nueva naturaleza espiritual.   (Juan 1:12-13)

Muchos cristianos no valoramos lo que nos ha sido dado y sabiendo que nada de eso perderemos descuidamos nuestro ministerio, inconsciente o conscientemente nos vanagloriamos en ello. El mundo no entiende nada de esto, pero nosotros sí debemos entenderlo, apreciarlo y agradecerlo sirviendo a nuestro Creador:

18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios19 Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos. 20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? 21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación22 Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; 23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. 25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. 26 Pues mirad, (i.e. observar, estar atentos, estar conscientes, percibir, prestar atención) hermanos, vuestra vocación, (i.e. vuestro llamado) que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.”   (1ª a Corintios 1:26-31)

23 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”   (Jeremías 9:23)

El apóstol Pablo nos invita a voltear a vernos a nosotros mismos y a la congregación en general y buscar entre todos a ver si hay algunos sabios, poderosos, nobles, para darnos cuenta de que Dios no toma en cuenta nuestras cualidades, habilidades, capacidades, conocimientos, preparación académica, nuestros logros, estatus social, posesiones, etcétera. Él nos llama porque nos conoce y sabe de antemano que puede usarnos y nos escoge para algún ministerio dentro de Su iglesia.

La razón es simple, si Dios únicamente buscara gente sabia, fuerte, preparada, para Su Reino, aquellos a quienes eligiera serían orgullosos pues pensarían que son hijos de Dios y que van al cielo por méritos propios y, los que no fueran elegidos, se sentirían despreciados por Su Creador. Por eso concluye Pablo con la explicación: 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.”

Cuando leemos que Cristo Jesús “nos ha sido hecho por Dios sabiduría”, implica que no somos sabios por nuestros conocimientos, sino que es un don espiritual. Así que, si estamos en Cristo y Él en nosotros, “tenemos” acceso a Su sabiduría.

16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.   (1ª a Corintios 2:16){Cf. Mateo 11:25}

Y, al adoptar la naturaleza divina de Cristo Jesús, junto son Su Sabiduría, Dios decidió darnos la justificación, la santificación y la redención.

  • La justificación se refiere a un reo, condenado por la ley, quien ahora se refugia en Cristo para ser declarado justo ante Dios.
  • La santificación habla de seres humanos que antes eran del mundo, esclavos del diablo, y que están siendo transformados de su anterior forma de pensar y de actuar a fin de poder servir a su nuevo Señor.
  • La redención se refiere a que Cristo ha pagado nuestra deuda con Su muerte en la cruz para que, con Su Sangre, seamos liberados de la esclavitud de satanás.

CONCLUSIÓN

Es verdad, los que hemos alcanzado la salvación y la vida eterna al confiar y confesar a Jesús como nuestro Dios, Rey, Señor y Salvador, tenemos acceso a Su Sabiduría, hemos sido justificados, redimidos y estamos siendo santificados, PERO todo ello son dones, dádivas perfectas que provienen de lo alto, (Santiago 1:17) TODO eso y más nos ha sido dado, para que ningún ser humano pueda jactarse en Su Presencia.

Por todo ello no hay nada más que hacer más que “gloriarnos en el Señor.”

21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.”   (Romanos 3:21-27)

 

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