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Hay una enorme diferencia entre creer en la existencia de Dios y creerle a Dios.
Los seres humanos han intentado ignorar la existencia de Dios y cada vez serán menos los que creerán en un Ser Supremo Creador del universo y Dador de la vida. No les interesa oír acerca de Dios, ni mucho menos hacer el intento de conocerlo y por eso Dios los ha sentenciado para siempre. (Mateo 13:15)
“14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. 15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.” (Mateo 13:14-15) {Cf. Isaías 6:9-10}
Así que es imposible para los incrédulos, hallar la Gracia de Dios porque está reservada solo para Sus hijos.
Y como lo estudiamos en la primera parte de esta serie, Dios quiere que cada uno de sus hijos entienda, sienta, compruebe, goce y experimente Su Gracia. Y vimos que el primer paso para HALLAR LA GRACIA DE DIOS es ESCUCHAR su voz.
Probablemente algunos de nosotros no intentamos e incluso evitamos escuchar la voz de Dios porque tenemos temor o intuimos que no nos va a gustar lo que Él nos dirá. Pero si en verdad nos interesa conocer y vivir conforme a Su voluntad, estaremos ansiosos y expectantes de oír lo que nos quiere revelar nuestro Padre Celestial.
El segundo paso, después de ESCUCHAR la voz de Dios, es: CONFIAR en que lo que Dios nos ha dicho es la Verdad y que es lo que Él quiere hacer a través de nosotros.
¿Qué significa hallar la Gracia de Dios? Significa tener su aprobación, su guía, su apoyo y provisión, y la manifestación de su poder en todo lo que hagamos porque andamos según Su voluntad.
Así que, para andar en la Gracia de Dios necesitamos escucharle y tener una confianza inquebrantable en lo que Él nos diga. Es imposible vivir como cristiano sin escuchar y confiar en Dios pues no podremos hacer nada que a Él le sea agradable:
“6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 7 Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.” (Hebreos 11:6-7)
Noé no solo escuchó la voz de Dios, también actuó en consecuencia:
“5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. 8 Pero Noé halló Gracia ante los ojos de Jehová. 9 Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. … 13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. 14 Hazte un arca de madera de gofer; …” (Génesis 6:5-9; 13-14a)
¿Qué vio Dios en Noé diferente al resto de la humanidad de ese tiempo? (vs. 9)
Él era…
- Justo: Vivió tratando de agradar a Dios sin contaminarse del mal de la humanidad.
- Perfecto: No era sin pecado, pero su vida se caracterizaba por la obediencia y por enseñar a sus generaciones a confiar, seguir y servir a Dios.
- Fiel: Caminó con el Señor en comunión genuina.
En este momento vale la pena preguntar: ¿Qué ve Dios en mí que es diferente al resto de la humanidad? ¿Diría que soy: Justo, Perfecto, Fiel? ¿Querría usarme así como soy? ¿Consideraría que soy digno y que estoy preparado para darme una misión especial? ¿Sabe que me dedico y me esfuerzo a transmitir me fe?
¿Cuál de esas características de Noé puede Dios ver en nosotros hoy? Es decir: ¿Cuál es la evidencia de la Gracia de Dios en nuestra vida?
- Hacia el interior: Nuestro carácter (sentimientos y emociones), conducta (acciones y reacciones) y conversación son controladas por Su Santo Espíritu.
- Hacia el exterior: Las personas a nuestro alrededor pueden ver la presencia de Dios en la forma en que vivimos.
- Podemos comprender con más claridad al estudiar o escuchar las enseñanzas de Su Palabra porque nuestro espíritu está en armonía con Su Santo Espíritu.
Sabemos que Noé vivía rodeado de maldad (vs. 5) y seguramente sufrió junto con su esposa y sus hijos toda clase de insultos y burlas. Pero su fe, la certeza de que la voz que había escuchado era la de Dios y su confianza en que estaba cumpliendo Su voluntad, lo mantuvo firme durante 120 años, mientras construía el arca. Esta confianza de Noé nos enseña las siguientes verdades:
►“Cuando Dios te dice cuál es el primer paso, debes darlo, sin temor a las consecuencias.”
- Necesitamos desarrollar un carácter piadoso: Noé vivía practicando su fe y quienes le rodeaban notaban la diferencia.
- Nos enfrentaremos a desafíos de fe: Dios puede llamarnos a hacer cosas que no entendemos o que sentimos que no somos capaces de hacer.
- La fe en Dios provoca enemistad con la sociedad: Puede haber momentos en los que Dios nos diga que hagamos algo con lo que nadie más está de acuerdo.
- Se requiere valor para afrontar circunstancias difíciles: Noé tuvo valor porque confió en que Dios cumpliría sus promesas.
►“Dios asume la responsabilidad de guiar y de proveer los medios para que cumplamos Su voluntad.”
- Provisión para Noé y su familia, materiales para construir el arca, (135 m de largo, 23 de ancho, 14 de alto) agua y alimentos para ellos y para todos los animales.
- El diluvio duró 40 días continuos y no se filtró una sola gota en el arca.
- Nada se echó a perder; SALUD, protección contra animales, etcétera.
- Pasaron 385 días dentro del arca y nada les faltó. (Génesis 7:11, 13, 16; 8:13-14)
CONCLUSIÓN
¿Cómo se compararía su fe con la confianza de Noé?
Cuando ora: ¿termina su oración con un sentido de absoluta confianza en Dios? O simplemente dice: En el nombre de Jesús, amén. Y se olvida de lo que le ha pedido a Dios porque realmente no confía en que Él le responderá.
Noé nos dio el ejemplo para vivir la vida cristiana en su máxima expresión:
ESCUCHA.
CONFÍA.
OBEDECE.
Aprender a ESCUCHAR la voz de Dios, es la lección número uno que todo cristiano debe superar para poder HALLAR LA GRACIA DE DIOS.
La segunda lección que debemos superar para HALLAR LA GRACIA DE DIOS es: CONFIAR en que lo que Dios nos ha revelado es la Verdad y es lo que Él quiere hacer a través de nosotros.
¿Está dispuesto a escuchar la voz de Dios y confiar sin dudar y sin importar lo que Él le pida hacer?