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Cuando somos niños, nos educan con ciertas creencias y tradiciones que se convierten en nuestras convicciones y expectativas. Luego, cuando “maduramos”, las analizamos, y, como no nos parecen compatibles con el mundo que enfrentamos o con nuestra manera de ser, olvidamos esas creencias y tradiciones porque nuestras convicciones y expectativas han cambiado.

Algo similar sucede cuando iniciamos nuestro camino en la vida cristiana, nos enseñan a ver a Jesús en ciertos roles y al hacerlo, perdemos de vista Quién es Él en realidad y lo que vino a hacer al mundo. Nos dicen, por ejemplo:

  • Jesús es Quien perdona y olvida nuestros pecados
  • Jesús es Quien nos garantiza la entrada al cielo
  • Jesús es Quien murió por nosotros para salvarnos
  • Jesús es mi mejor amigo
  • Y que cuando estemos en problemas, llamemos a Jesús

Pero en el comienzo del cristianismo, los discípulos seguían a Jesús porque estaban convencidos de que Él era el Mesías, el Cristo, el Ungido (496), PERO más que esos títulos para ellos Jesús era el REY, el último REY. Porque así les fue anunciado:

31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”   (Lucas 1:31-33)

Nació como REY (Mateo 1:1; Marcos 1:1, 14-15; Lucas 1:31-33; Juan 1:49) y fue crucificado como REY (Mateo 27; Marcos 15; Lucas 23; Juan 18, 19), procalmado REY en Hechos 2:36, y que retornará como REY en el libro de Apocalipsis. (Apocalipsis 19:16) Así que, Jesús no vino a predicar acerca de Su muerte sino del Reino de Dios del cuál Él Es el Rey y a invitarnos a aceptarlo y venerarlo como nuestro Rey.

2 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”   (Mateo 3:2)

17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”   (Mateo 4:17)

26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. (i.e. Autoridad Suprema)   (Lucas 2:26)

41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).”   (Juan 1:41)

36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor (i.e. Autoridad Suprema) y Cristo.”   (Hechos 2:36)

Si solo pensamos en Jesús como Aquel que perdona nuestros pecados, nos ofrece salvación, nos da la entrada al cielo, que es nuestro mejor amigo y a Quien debemos buscar cuando estemos en alguna necesidad, es como si viéramos a Jesús como alguien a Quien podemos “usar” para todo esto, como si sólo Él debiera darnos algo. Pero al verlo y reconocerlo como nuestro Rey, nuestras convicciones y expectativas cambian radicalmente porque entendemos que no estamos para recibir, sino para darle a Él nuestra adoración y declararnos Sus súbditos para obedecerle en todo.

CONCLUSIÓN

Entendamos algo de suma importancia: Jesús No fue crucificado por lo que hizo, sino por Quien Él decía Ser: EL REY. Y los escritores de los libros de la biblia se esforzaron para hacernos entender que Jesús debe ser nuestro Rey:

30 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31 Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”   (Juan 20:30-31)

61 Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito62 Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.”   (Marcos 14:61-62)

Sus apóstoles no solo lo sabían, sino que lo reconocían y lo adoraban como REY y estuvieron dispuestos a morir por Su Rey.

17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. 18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad (i.e. Autoridad Suprema) me es dada en el cielo y en la tierra.”   (Mateo 28:17-18)

Dios NO nos debe nada… pero nos dio TODO…

Jesús Es el Único Rey en el que podemos confiar plenamente, sin temor alguno. Él no vino a morir, sino a Reinar y todos estamos invitados a participar de Su Reino.

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”   (Mateo 6:33)

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, (i.e. Autoridad Suprema) para gloria de Dios Padre.”   (Filipenses 2:9-11)

 

 

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