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OBEDIENCIA SIGNIFICA HACER AQUELLO QUE DIOS NOS DICE, DE LA MANERA EN QUE NOS LO HA PEDIDO Y DE ACUERDO CON SU TIEMPO
Algunos creyentes obedecen por temor a que Dios tenga que disciplinarlos. Lo cierto es que Dios espera que no haya temor en nuestro corazón cuando pensamos en obedecerle sino que lo hagamos solo por amor.
“18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” (1ª de Juan 4:18) El único amor perfecto, es el que Dios pone en nuestro corazón.
Por otra parte, sabemos que ningún ser humano puede obedecer a Dios si no tiene al Espíritu Santo en su interior, porque es el Espíritu Quien nos da el entendimiento para saber qué es lo que Dios quiere que hagamos y qué es lo que a Él le agrada.
“13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Filipenses 2:13)
Pregunta: Cuando usted decide estudiar la biblia, hacer su devocional, compartir el evangelio o algo que ha aprendido, si trata de discipular a alguien, o visita a algún hermano o hermana que está enfermo o en necesidad, cuando aparta tiempo para orar o cualquier otra actividad que te distingue como cristiano: ¿Lo hace por amor?
Todo lo anterior lo hacía nuestro Señor Jesús todos y cada día de su vida simplemente por amor. Y si escudriñamos la biblia, encontraremos que imitar a Jesús es un mandato. (1ª de Juan 2:6) De modo que, si Jesús hizo todo por amor, para imitarlo correctamente nosotros debemos hacer todo por la misma razón a fin de permanecer en Su amor.
“9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” (Juan 15:9-10)
El apóstol Pablo explicó la importancia y la trascendencia de hacer todo por amor:
“1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. … 8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. … 13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” (1ª a Corintios 13:1-3, 8, 13)
Por medio de este pasaje entendemos que si lo que hacemos no es por el amor de Dios que habita en nosotros, los creyentes, no tiene ningún valor para Dios.
Con esto en mente, veamos lo que Dios quiere que hagamos por amor a Él:
OBDECER POR AMOR SUS MANDAMIENTOS:
“15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. … 21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. … 23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” (Juan 14:15: 21, 23)
“6 Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.” (2ª de Juan 1:6)
AMAR A NUESTROS HERMANOS EN LA FE:
“2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. 3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.” (1ª de Juan 5:2-3)
“20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” (1ª de Juan 4:20-21)
De hecho, una forma de comprobar que verdaderamente soy cristiano y que el Espíritu Santo está en mi interior, es cuando puedo sentir amor y compasión por cualquier persona, sin importar si difiere de mis creencias, o me desea mal, o me insulta, etcétera, aun así, puedo amar a cualquier persona sin restricciones y sin distinciones.
“22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;” (1ª de Pedro 1:22)
Este amor no es la clase de amor que el mundo ofrece, este es el amor que solo Dios, “mediante de Su Espíritu”, hace nacer en el corazón del creyente. Este amor divino, al ser fruto del Espíritu Santo, solo pueden sentirlo y darlo aquellos que han sido redimidos por haber puesto su fe y confesado a Jesús como su Dios, Rey, Señor y Salvador.
CONCLUSIÓN
Es importante entender que Dios se refiere a “amor en acción”. Es decir, no basta con decirle a Dios o a nuestros hermanos: “te amo”.
“18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” (1ª de Juan 3:18)
Veamos lo así:
- La forma de demostrarle a Dios que le amamos, como lo vimos en varios pasajes, es obedeciendo Sus mandamientos.
- Por otra parte, Dios pone en nuestro corazón Su amor para que lo demostremos a todos y que, de esa manera, quieran conocerlo a Él y llegar a amar como Él.
DESOBEDECER A DIOS ES DESAMOR
La próxima vez que desee obedecer a Dios, no lo haga por temor, obligación, necesidad o cualquier otra razón. Obedecer por amor es la única razón por la que Dios se agradará de nuestra obediencia.