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En el sermón anterior, titulado CONOCIENDO A DIOS, entendimos que las pruebas que Dios permite en nuestra vida Él las usa para que podamos conocerlo a través de las manifestaciones de Su Poder y Su Soberanía sobre todo lo que sucede bajo Su Creación.
Pero esto no es la única razón. A través de cada prueba, Dios tiene al menos tres objetivos más:
- Perfeccionar a sus hijos:
Normalmente, los padres hacen todo lo posible para que sus hijos se superen y logren sus metas y sean felices, y se distingan de los niños o jóvenes de su misma edad y así sentirse orgullosos de sus logros y de verlos triunfar. Tratamos de darles todas las herramientas y los recursos intentando perfeccionar a nuestros hijos y eso es un reflejo de lo que nuestro Padre Celestial quiere hacer con quienes somos sus hijos.
“2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales (i.e. completos, íntegros, justos, rectos, intachables), sin que os falte cosa alguna.” (Santiago 1:2-4)
La frase: “sin que os falte cosa alguna.”, por el contexto del pasaje, obviamente se refiere a lograr la plenitud de la madurez espiritual, no de que no nos falten cosas materiales. Y sabemos y entendemos que, al igual que la santidad total, no alcanzaremos la perfección hasta que estemos en la Presencia de nuestro Señor. Sin embargo, Dios quiere, a través de las pruebas, que mientras estamos en este mundo, seamos cada vez más santos y tengamos menos defectos para distinguirnos de aquellos quienes no son cristianos.
- Para testimonio al mundo:
Jesús nos ha advertido que además de las pruebas “normales” por las que pasan sus seguidores, habrá otras mucho más difíciles de soportar: Pero Su promesa de la salvación eterna debe fortalecernos para perseverar hasta el fin, sin negar nuestra fe:
“9 Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. 10 Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. 11 Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. 12 Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. 13 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.” {Cf. Marcos 13:9-13) {Cf. Apocalipsis 2:7, 11, 17, 26; 3:5, 12, 21}
Perseverar hasta el fin, vencer al mundo, no es posible si no se tiene una fe firme a pesar de cualquier dolor, sufrimiento, circunstancia o adversidad.
- Que todo resulte en alabanza, gloria y honra a Su Nombre.
“6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; 9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.” (1ª de Pedro 1:6-9)
Quién decide si es necesario que tengamos que ser afligidos en diversas pruebas es nuestro Padre Celestial. Pero, como estudiamos en el sermón anterior, a veces somos nosotros mismos, sus hijos, quienes “obligamos” a Dios a tomar la decisión de permitir que seamos afligidos.
Para efectos de este sermón, la enseñanza principal del pasaje es que la finalidad de que Dios permita que seamos afligidos de diversas pruebas es para que nuestra fe sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.
CONCLUSIÓN
Sabemos por lo que estudiamos anteriormente que Dios usará las aflicciones para darse a conocer y mostrar en nosotros Su Poder, Su Divinidad y Su Soberanía. Y ahora vemos que también usará esas experiencias difíciles para perfeccionarnos, para que demos testimonio al mundo, y para que Su Nombre sea Alabado, Glorificado y Honrado.
La pregunta es: Estamos dispuestos a que nuestro Amoroso Padre Celestial haga con nosotros lo que sea con tal de perfeccionarnos, a servirle de testimonio al mundo aceptando Su Voluntad aunque todos nos rechacen, tenemos el genuino deseo y determinación de que, hasta el final de nuestros días, nuestra vida resulte en alabanza, gloria y honra a nuestro Señor y Salvador, Jesucristo?
Al entender cuáles son las otras razones de la aflicción, toma mucho más sentido y relevancia la pregunta que hizo nuestro Señor Jesús:
“7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? 8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:7-8)