Back to series
Si alguna vez ha hablado con alguien que piensa que la resurrección de Jesucristo es algo falso o increíble, no se angustie ni se desanime por ello.
No es de extrañarse ese tipo de respuesta porque incluso los apóstoles, los hombres más cercanos a Jesús en la tierra tuvieron problemas para creer que Él había resucitado. (Mateo 28:17; Marcos 16:9-14; Lucas 24:11; Juan 20:24-25)
Así que no deberíamos sorprendernos si nuestros familiares o conocidos se preguntan por qué nos reunimos cada domingo para hablar de alguien que tristemente la mayoría de la humanidad considera como “un hombre más de la historia que ha muerto”.
Pero nosotros tenemos las Sagradas Escrituras que en muchos pasajes nos aseguran que Cristo Reina a la Diestra del Padre. (Salmos 110:1; Romanos 8:34; Efesios 1:20; Colosenses 3:1; Hebreos 1:3; 8:1; 10:12; 12:2; 1ª de Pedro 3:22; Apocalipsis 3:21)
Y esta verdad nos da a los creyentes muchas ventajas sobre aquellos que hasta ahora se han reusado a creer y confesar a Jesús como su Dios, Rey, Señor y Salvador:
- Porque Él vive, no tenemos que sufrir por sentirnos solos:
La mayoría hemos estado en situaciones en las que nos preguntábamos dónde estaba Dios. Sin embargo, Él está exactamente donde dijo que estaría: viviendo dentro de nosotros en la Presencia y el Poder del Espíritu Santo. Jesús dijo a sus discípulos: “ 15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” (Juan 14:15-18)
- Porque Él vive, no tenemos dudas de que Dios proveerá todo lo que necesitamos:
El Señor Jesús prometió que Dios satisfaría nuestras necesidades si buscamos primero Su reino y Su justicia.
“31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:31-33)
Ninguna situación o circunstancia es difícil para nuestro Soberano Dios. Puede que no provea de la manera o en el momento que esperamos, pero nuestro Padre siempre nos da lo que solo Él en Su Omnisciencia sabe que es mejor para nosotros.
- Porque Él vive, podemos orar con fe y esperanza:
Mucha gente reza y espera que Dios escuche sus plegarias, pero, al no tener la fe que solamente el Espíritu Santo puede dar, nunca tendrán la certeza de que Dios contestará sus peticiones. Los creyentes, en cambio, tenemos la seguridad de que el Espíritu Santo nos guiará para pedir al Padre solamente aquello que está conforme a Su voluntad, a fin de recibir incluso, mucho más de lo que pedimos o esperamos.
“ 14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1ª de Juan 5:14-15)
- Porque Él vive, podemos estar en paz y sin temor alguno en los momentos más difíciles de nuestras vidas:
Jesús dijo: “27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27) {Cf. Isaías 41:10, 13}
Cuando atravesamos adversidades, Él es nuestra Roca y, por lo tanto, no tenemos nada que temer porque Él nunca permitirá que enfrentemos alguna dificultad solos. Nos tomará de la mano y nos guiará a salvo a un lugar seguro.
- Porque Él vive, podemos enfrentarnos a la muerte sin temor:
Cuando creemos y confesamos que Jesús vive, el regalo de la vida eterna es nuestro.
“ 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” (Romanos 10:9-10)
Cuán agradecidos debemos estar de que Dios haya hecho Su mensaje tan sencillo: “Confía en lo que Jesús hizo en la cruz y confiesa que dejó su tumba vacía.“
CONCLUSIÓN
Porque ÉL vive, deberíamos de vivir sin ningún temor y con absoluta seguridad de que somos Suyos y que al final estaremos con Él en el cielo por toda la eternidad.
“25 Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; 26 Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; 27 Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, …” (Job 19:25-27)
“8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” (Mateo 5:8)
“1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” (1ª de Juan 3:1-2)