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16 Amados hermanos míos, no erréis. 17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”   (Santiago 1:16-17)

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. 12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. 16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.”   (Juan 15:1-17)

Según este pasaje hay varias condiciones mencionadas por nuestro Señor Jesús para que podamos recibir de Dios todo lo que sólo Él sabe que necesitamos:

  1. Estar limpio: Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.”   (vs. 3) {Cf. Ezequiel 36:25; Salmo 51:1-2, 7; Juan 13:8, 10; 1ª a Corinitos 6:11; Efesios 5:26; Tito 3:5}
  2. Permanecer en Cristo: Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. … Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.”    (vss. 4, 5, 6, 7, 9, 10) { 1ª de Juan 2:6}
  3. Llevar fruto: Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. …  Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. … En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. …16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.”    (vss. 2, 4, 5, 8, 16) { Filipenses 1:9-11; Colosenses 1:9-10}
  4. Guardar (obedecer) Sus mandamientos: 10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. … 12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. … 17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.”   (vss. 10, 12, 17) { Juan 13:34-35; Juan 14:23-24}
  5. Pedir todo en nombre de Jesús: ““Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. … 16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.”    (vss. 7 y 16) { Juan 14:13-14; 16:23-24; 1ª de Juan 5:13-15}

CONCLUSIÓN

Entendiendo que todo lo bueno y perfecto desciende de nuestro Padre Celestial, si queremos recibir todo lo que creemos necesitar, solo debemos concentrarnos en cumplir con los requisitos que menciona en Su Palabra.

Es muy importante notar que Dios nunca menciona que debamos hacer alguna obra, sacrificio u ofrenda (dar algo) para que Él responda a nuestras oraciones. Porque NADA de lo que Dios decida darnos depende o está condicionado a que nos lo ganemos, lo merezcamos o que lo obtengamos por nuestros propios méritos, es decir, que lo recibamos como “pago” o “premio” por nuestro comportamiento.

La instrucción de Jesús es que si queremos recibir todo lo que necesitamos, debemos:

Permitir que Su Palabra nos vaya limpiando de las impurezas (pecados) que teníamos antes de venir a Sus Pies. No soltarnos de Su Mano sino permanecer asidos a Él siempre sin importar las circunstancias. Permitirle usarnos para llevar la mayor cantidad de fruto posible. Vivir practicando Sus mandamientos. Y, al cumplir estos requisitos, estaremos listos para pedir en Su Nombre, aquello que Su Santo Espíritu pondrá en nuestro corazón con la certeza de que Dios nos dará todo lo que sólo Él sabe que necesitamos y más aún de lo que le pedimos.

20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.”   (Efesios 3:20-21)

 

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