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Dios no “desperdició” una sola palabra ni puntuación ni se equivocó en los tiempos gramaticales cuando, a través de Su Santo Espíritu, dictó a los escritores sagrados lo que nos quería comunicar.   (2ª a Timoteo 3:16-17; 2ª de Pedro 1:19-21)

Tampoco está incompleta, como dejando a medias la explicación o el significado que intenta comunicarnos.

Y es en este sentido que debemos notar la expresión que usa el apóstol Pablo dos veces en el pasaje central, y nos da la idea clara de que ningún soldado iría a la guerra sin portar TODA su armadura pues cada parte que le falte dejaría al descubierto algún punto por donde podrían herirlo o hacerle daño.

Así mismo, si como soldados de Cristo salimos al mundo sin vestir alguna parte de la armadura de Dios para enfrentar nuestras batallas espirituales, satanás usará esa parte descubierta, ese “punto débil” para atacarnos y tratar de hacernos pecar.

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdady vestidos con la coraza de justicia15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz16 Sobre todo, (y) tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno17 Y tomad el yelmo de la salvacióny la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos …”   (Efesios 6:10-18)

Primero notemos que el pasaje menciona tres razones específicas por las que es necesario portar TODA la armadura de Dios:

  • para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo
  • para que podáis resistir en el día malo
  • (para) que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno

Así que Dios nos está advirtiendo en este pasaje que el diablo estará siempre al acecho lanzándonos dardos de fuego (tentaciones y pruebas) y que tendremos “días malos”. Esta última parte se refiere a esos días cuando enfrentaremos problemas de forma repentina o cuando nos sorprenda alguna adversidad que pudiera tomarnos desprevenidos y que, al no tener toda la armadura de Dios, nos desanimemos o, peor aún, nos deslicemos hacia la duda o la incertidumbre y seamos vencidos.

Y como no sabemos cuándo nos atacará satanás o cuándo nos llegará alguna prueba o adversidad, salir al mundo sin TODA la armadura de Dios nos deja indefensos y expuestos a ser derrotados. Ningún ser humano es más fuerte o capaz para resistir por sí mismo a satanás y sus huestes espirituales de maldad. Si intentamos pelear con nuestras propias fuerzas, seguramente nos vencerá.

Ahora, notemos que cada parte de la armadura de Dios tiene un propósito especial:

  • ceñidos vuestros lomos con la verdad, “13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;”    (1ª de Pedro 1:13)

Sabiendo que “la verdad” se refiere a las Sagradas Escrituras, la aplicación correcta de esta instrucción es que no quede nada fuera de nuestro conocimiento y entendimiento para que lo apliquemos a nuestra vida tal y como lo explica la biblia. Si hay algo que ignoramos o no entendemos de la Palabra de Dios, satanás lo usará para confundirnos y desviarnos de la doctrina de Cristo.

  • y vestidos con la coraza de justicia, “12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.”   (Romanos 13:12-14)

Ser justos delante de Dios significa discernir el bien del mal conforme a Su Palabra, antes de tomar cualquier decisión. El diablo intentará convencernos de que algo malo es bueno para hacernos pecar. Pero si todo lo hacemos pensando en cómo lo haría Jesús, seremos justos ante Dios y ante los demás.

  • y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. “Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”   (Romanos 10:15b)

La expresión “apresto” quiere decir simplemente: “preparación”. Cómo puede un buen soldado de Jesucristo estar siempre preparado para compartir el evangelio en cualquier momento y a cualquier persona? Bueno, si está ceñido con la Verdad, con el correcto discernimiento de la Palabra de Dios, y tiene puesta la coraza de justicia, o sea, su testimonio es congruente con lo que predica, no habrá razón para que no pueda ser usado por Dios para compartir el evangelio de la paz.

Sobre todo, tomad el escudo de la fe,  “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”    (1ª de Juan 5:4-5)

El escudo es la parte más grande de la armadura y está diseñado para proteger todo nuestro ser de los dardos de fuego del maligno. La frase “sobre todo” es enfática y nos da a entender que aún y cuando nos vistamos de todos los demás elementos, si nos falta la fe, estaremos en riesgo de perder la batalla y deslizarnos hacia el pecado al que nos incita satanás.

  • Y tomad el yelmo de la salvación,   8 Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.”   (1ª a Tesalonicenses 5:8)Una de las estrategias de ataque más comunes de satanás para dejar de seguir o servir a Dios, es hacernos dudar de nuestra salvación. Lo hace confundiendo nuestra mente, incluso con pasajes bíblicos, Por eso es tan importante tener la certeza, la convicción de que nadie ni nada nos puede separar de nuestro Padre Celestial. Podemos “perder la cabeza” pero aún así, nuestra salvación está segura en Cristo.
  • y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.   12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”   (Hebreos 4:12) {Cf. Apocalipsis 1:16; 19:13-16}

Si analizamos los primeros cinco elementos de la armadura, todos son para nuestra protección y defensa, mientras que esta última parte nos puede servir tanto para defender como para “atacar”. La Palabra de Dios es en sí misma, el Poder de Dios.

Cuando Jesús fue tentado en el desierto, Él usó la Palabra de Dios para vencer a satanás. Así nosotros también debemos conocer la biblia a profundidad para usarla no solo en contra de las tentaciones sino también en la defensa de nuestra fe y doctrina.

CONCLUSIÓN

La exhortación de Dios a través de Pablo es a que nos vistamos diariamente, con TODA LA ARMADURA DE DIOS, antes de salir de casa, antes de enfrentar al mundo, e incluso antes de orar.

Si solo nos vestimos con algunos elementos de la armadura de Dios, corremos el riesgo de perder la batalla. Por ejemplo:

  • Si salimos a evangelizar y solo nos ponemos el calzado del evangelio, pero no nos vestimos con la coraza de justicia, tal vez nuestro testimonio no sea congruente con lo que predicamos.
  • Si solo salimos con el yelmo puesto (que es la forma más común en la que salimos todos los cristianos) es decir, con la seguridad de nuestra salvación, no evangelizaremos y, por lo tanto, no produciremos ningún fruto.
  • Si salimos con una biblia bajo el brazo, pero sin el cinto de la verdad, podríamos caer en el engaño de una falsa enseñanza.
  • Sobre todo, si salimos sin el escudo de la fe, aunque tengamos el resto de la armadura puesta, regresaremos a casa derrotados.

TODA la armadura de Dios es necesaria e indispensable para que, mediante el Poder de Jesucristo, salgamos victoriosos en todas las batallas que tengamos que enfrentar.

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”   (Romanos 8:37-39)

 

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